CARACAS, martes 14 de abril, 2009 | Actualizado hace
El descenso en el ingreso de divisas atenta contra la posibilidad de mantener el tipo de cambio oficial en 2,15 bolívares por dólar (Archivo)
Después de secar la entrega de divisas a la banca y
obligar a un grupo de bancos a limitar el uso de las tarjetas
de crédito en el exterior, Cadivi ha abierto nuevamente
el grifo y la emergencia comienza a disiparse, pero el desajuste
está presente.
Fuentes financieras explican que los dólares que permiten
cubrir los consumos de la clientela en el exterior ingresan
con un atraso de 45 días, lapso que obliga a asumir riesgo
cambiario y no permite operar con total normalidad.
Hasta el año pasado, el negocio mantuvo el siguiente
circuito: el cliente consumía en el exterior y pagaba
con su tarjeta de crédito. Ese mismo día, Visa o
Master Card descontaban el dinero de la cuenta que las entidades
financieras mantienen en el exterior. Al día siguiente
el banco enviaba un archivo a Cadivi y en cinco días
hábiles obtenía la autorización para acudir
a la taquilla del BCV y reponer sus divisas.
Actualmente, la banca recibe la autorización de Cadivi
45 días después de que el cliente realizó el
consumo, algo que aumenta los nervios de los ejecutivos financieros.
Básicamente, la banca teme que en algún momento
el Gobierno suspenda los cupos para viajes al exterior o devalúe
la moneda y desconozca consumos pendientes, obligándolos
a colocar, de su propio bolsillo, las divisas necesarias para
honrar el compromiso con Visa o Master.
Banqueros indican que antes de iniciarse la Semana Santa
Cadivi le autorizó divisas a las entidades financieras
en unos montos que representan 10% del total que les adeuda,
una magnitud que si bien no resuelve el problema representa
un alivio.
Todo cambió
En un entorno donde las principales economías disminuyen
el consumo, el precio del petróleo, producto que provee
94 de cada 100 dólares que ingresan al país, se
ha desplomado.
El resultado es que el ingreso por exportaciones petroleras
registra una caída de 47%, desde 18 mil 138 millones
de dólares en el cuarto trimestre de 2007 hasta 9 mil
581 millones en el mismo lapso de 2008.
Presionado por la pérdida de profundidad de la chequera,
el gobierno de Hugo Chávez comienza a restringir la entrega
de divisas para importaciones que considera no prioritarias,
y en enero disminuyó el cupo que dispone la población
para viajes al exterior desde 5 mil hasta 2 mil 500 dólares
al año.
Limitar la entrega de divisas al tipo de cambio oficial para
las importaciones permite compensar la caída del ingreso,
pero obliga a los importadores a acudir al mercado paralelo,
donde el dólar tiene un precio muy superior y, por tanto,
lo previsible es que en el mediano plazo se acelere la inflación.
Otro factor a tomar en cuenta es que existe un gran incentivo
para que los venezolanos consuman el cupo para viajes al exterior
y las empresas atiborren a Cadivi con solicitudes de divisas
para importar.
Desde febrero de 2005 la administración de Hugo Chávez
mantiene anclado el tipo de cambio en 2,15 bolívares
por dólar a pesar de que la inflación acumula en
este período un incremento de 85%.
El resultado es que la moneda está sobrevaluada, un
desequilibrio que deriva en que lo que se compra con 2,15
bolívares dentro del país es mucho menos de lo que
puede adquirirse con un dólar en el exterior y por tanto
se crea una fuerte propensión a importar.
Así, las importaciones de 2008 se ubican en 48 mil 95
millones de dólares, una magnitud que representa un aumento
de 182% respecto a 2004.
Analistas no descartan que ante una caída prolongada
de los precios del petróleo el Gobierno se vea forzado
a devaluar la moneda o a instaurar, abiertamente, un tipo
de cambio dual, donde sólo las medicinas y alimentos
se importarían a 2,15 bolívares por dólar.
vsalmeron@eluniversal.com
Víctor Salmerón
EL UNIVERSAL
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